Mirar al pasado te distrae del presente.
Tengo que reconocer que la primera vez que oí esta frase, aparte de sorprenderme dónde, quizás fuera más la sorpresa de la profundidad y el alcance de éstas pocas palabras.
Siempre me ha parecido que las palabras, si sabes como "coserlas", te pueden dar mucho juego, te hacen pensar e incluso puedes llegar a construir una verdadera filosofía personal sobre ellas.
Este puede ser mi caso, ya que éstas pocas palabras me dieron la fuerza para demostrarme muchas cosas, entre ellas para ver claro el fin de un camino largo y sorprendente.
Se puede pensar que éstas palabras quieren significar el olvido de lo anterior, craso error; si pensamos eso no hemos entendido la profundidad del pensamiento.
No intentes olvidar el pasado, es nuestro y nos acompañará siempre.
No conseguirás olvidarlo, lo tendremos grabado a fuego y en algunos casos su herida puede dejarnos cicatrices profundas.
No querrás olvidarlo, una de las mejores razones para esto es que nos da una identidad personal, nos da lo único que no nos podrán quitar, nuestro yo social.
¿Donde está entonces la intención?
Podemos y debemos mirar al pasado como la recopilación de nuestra vida actual, saber de donde venimos, pero NUNCA debemos fijar la vista, quedarnos absortos, obsesionarnos con el pasado.
El pasado se puede tornar en una cortina que no nos deja ver lo que tenemos delante, aferrarnos a él puede cegar la percepción de los sentimientos básicos que necesitamos para nuestra vida diaria.
Otras veces necesitamos el pasado como arma arrojadiza para tranquilizar nuestra propia conciencia y otras nos sirve para construir una fachada reluciente para poder seguir adelante con nuestras vidas.
Recuerda:
El presente no debe construirse sobre la negación del pasado.
El pasado no pude condicionar tu presente.
El presente tiene que ayudarte a comprender el pasado.
El pasado por muy duro que haya sido, siempre habrá pasado.
Siempre me ha parecido que las palabras, si sabes como "coserlas", te pueden dar mucho juego, te hacen pensar e incluso puedes llegar a construir una verdadera filosofía personal sobre ellas.
Este puede ser mi caso, ya que éstas pocas palabras me dieron la fuerza para demostrarme muchas cosas, entre ellas para ver claro el fin de un camino largo y sorprendente.
Se puede pensar que éstas palabras quieren significar el olvido de lo anterior, craso error; si pensamos eso no hemos entendido la profundidad del pensamiento.
No intentes olvidar el pasado, es nuestro y nos acompañará siempre.
No conseguirás olvidarlo, lo tendremos grabado a fuego y en algunos casos su herida puede dejarnos cicatrices profundas.
No querrás olvidarlo, una de las mejores razones para esto es que nos da una identidad personal, nos da lo único que no nos podrán quitar, nuestro yo social.
¿Donde está entonces la intención?
Podemos y debemos mirar al pasado como la recopilación de nuestra vida actual, saber de donde venimos, pero NUNCA debemos fijar la vista, quedarnos absortos, obsesionarnos con el pasado.
El pasado se puede tornar en una cortina que no nos deja ver lo que tenemos delante, aferrarnos a él puede cegar la percepción de los sentimientos básicos que necesitamos para nuestra vida diaria.
Otras veces necesitamos el pasado como arma arrojadiza para tranquilizar nuestra propia conciencia y otras nos sirve para construir una fachada reluciente para poder seguir adelante con nuestras vidas.
Recuerda:
El presente no debe construirse sobre la negación del pasado.
El pasado no pude condicionar tu presente.
El presente tiene que ayudarte a comprender el pasado.
El pasado por muy duro que haya sido, siempre habrá pasado.
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